11 de abril de 2010

Cuatro sistemas de rating para evitar disgustos en la cuadrilla

Lo que un cocinero de Arzak entienda por salado o lo que una empleada de Zara entienda por buena atención al cliente tiene que estar perfectamente definido y tiene que ser compartido por todos y cada uno de los profesionales que trabajan en la empresa. Los líderes más astutos saben muy bien que dedicar tiempo y esfuerzo a establecer un lenguaje común en sus organizaciones sale rentable y que es un factor clave de éxito en entornos competitivos.

Esto se puede trasladar al entorno más competitivo de todos: la noche. Las cuadrillas pueden mejorar su comunicación, y por consiguiente sus resultados, con sólo aplicar algunos de los sistemas de rating que propongo en este post. De esta forma, evitaremos muchos malentendidos o situaciones no deseadas como cuando un amigo te dice eso de: “eres un cabrón, me dijiste que no era tan cocodrilo”.

Mi experiencia me ha llevado a conocer cuatro sistemas de rating, aunque estaré encantado de que me descubráis muchos más.

Sistema clásico. Consiste en una puntuación de 0 a 10. Por su fácil utilización, desde pequeños hemos estado acostumbrados a que nos puntúen de esta forma, es tal vez el sistema más utilizado en las pistas de baile y otros terrenos para el flirteo. Para los casos en los que la puntuación roce el 5 pero no esté el tema muy claro, se puede acuñar la expresión “un 5 en septiembre”.

Sistema ponderado. Se puntúan del 1 al 9 tres atributos diferentes; el primero es la cara, el segundo el cuerpo y el tercero la actitud. El término actitud, muy importante, engloba la percepción preliminar que se tenga sobre la posible simpatía y lujuria de la persona en cuestión. Hay quienes se quejan de que es difícil medir “la actitud” de una persona con una mirada de unos segundos, pero es algo que se logra a través de la intuición, que como dice Punset, es más fiable que el razonamiento. La cuestión aquí es la siguiente: ¿qué pasa con una chica 448? Ahí ya no me meto. Como dicen los ingleses: “it’s up to you”.

Sistema binario. Sólo dos opciones posibles: el 0, que significa algo así como “contigo no bicho”, y el 1, que podría traducirse como “a por ella, que parece caliente y bella”. Preferido por ingenieros de todas las especialidades, no es un sistema que me guste. Es demasiado simple. De igual manera, es muy aburrido por no admitir matiz alguno; y como decía aquel, la vida es cuestión de matices.

Sistema gintoniano. Consiste en una puntuación con un amplio recorrido entre el 1 y el coma etílico. Se configura contestando a la pregunta de a partir de cuantos gintonics ingeridos es atractiva una persona. Existe también una variante complementaria a este sistema contextual, el sistema horario, que es básicamente igual pero diciendo la hora de la noche a partir de la cual la persona puede parecer atractiva. Así, una chica que según este sistema sea “de 9 gintonics” o “de 6 de la mañana” será, por lo menos, un pez monkfish, una de las especies animales más feas del planeta.

La clave está en elegir bien qué sistemas de rating vamos a utilizar en la cuadrilla, asegurar que todos hablamos un lenguaje común, y por último, definir el estándar mínimo aceptable. Por ejemplo, con qué puntuación te conformas en el sistema tradicional. Como en la Universidad, habrá quien pelee por matrículas de honor y quien sea increiblemente feliz con un aprobado en septiembre. Todos somos diferentes en cuanto a motivación y capacidad de trabajo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Grande, como todos tus post sobre el mundo de las juergas y las mujeres (sin desmerecer a otros).

sweetie blues dijo...

veo que este sistema de rating lo tines ya mas que oficializado...jajja

IMANOL ABAD dijo...

las teorías hay que tenerlas bien sistematizadas, modelizadas, para poder aplicarlas en los situaciones nocturnas más extremas.