La Operación Barbarroja significó un duro golpe para las desprevenidas fuerzas soviéticas, que sufrieron fuertes bajas, casi un millón de muertos, y perdieron grandes extensiones de territorio en poco tiempo. No obstante, la llegada del invierno ruso acabó con los planes alemanes de terminar la invasión, y el Ejército Rojo pudo contraatacar y anular las esperanzas de Hitler de atestar un golpe mortal a las tropas soviéticas. En definitiva, lo que parecía una fácil victoria nazi, se convirtió en triunfo soviético.
Esta sanguinaria batalla, es una de las más famosas de la Segunda Guerra Mundial pues se dice que fue el "general invierno" el que con su climatología adversa acabó con la capacidad militar y moral del combatiente alemán. Esto ocurría en el año 1941.
Ahora pasamos rápidamente 68 años de historia y llegamos hasta la San Sebastián actual. Concretamente, hasta el callejón de Bartolomé, mi residencia habitual. Allí, todas las tardes de las últimas 20 semanas, mientras la gente de su edad iba a la playa, un grupo de adolescentes que se creen muy guays por fumar más porros que Bob Marley ha emprendido una batalla tan importante o más que la Operación Barbarroja, la batalla contra mi paciencia.
Estos jóvenes insurgentes, que no tienen ni la decencia que tenían los nazis para vestirse como es debido, van siempre con los pantalones por las rodillas y con piercings hasta en el poco cerebro que tienen, que tampoco tienen educación, se pasan toda la tarde intentando pequeños ataques basados en la subnormalidad: escuchar la música hip-hopera más fétida, verter cantidades ingentes de basura sobre los coches aparcados, practicar un bulling feroz y cruel sobre el más débil de sus compañeros, mirar amenazante y despectivamente a los que por allí pasan, etc. Sus maniobras son infinitas y siempre tienen el objetivo de joderme a mi y al resto de civiles que abundan la zona. En serio, si supieseis el número de siestas que me han fastidiado este verano, os reiríais del millón de personas que perecieron por culpa de la Operación Barbarroja.
Mi paciencia fue herida hace ya tiempo, y ante la falta de movilización del resto de vecinos, empecé a pensar en combatirles con técnicas de guerrilla primero, atentados esporádicos con material avícola (huevos), y con técnicas de ejército después. Aunque fuesen una veintena de hijosdeputa no me asustaba la pelea cuerpo a cuerpo. Sin embargo, para salvaguardar mi paz interna, la entereza de mis nudillos y no tener que responder ante ningún tipo de tribunal, decidí aprender de la Historia, y al igual que los soviéticos encomendarme al "general invierno".
Estoy convencido que más pronto que tarde, y sin que lleguen a preverlo, el frío, y sobre todo la lluvia que tanto caracteriza a la ciudad de San Sebastián, acabarán con esta panda de jóvenes que no saben aprovechar la buena vida. Sinceramente, no puedo desear otra cosa que no sea su fulminantemente eliminación del callejón. Por lo menos hasta el verano que viene. Y para entonces, ya habré aprendido técnicas sofisticadas de dispersión.
PD: Para los que quieran profundizar sobre este episodio de la Segunda Guerra Mundial, ahí va la primera parte del documental pertinente:

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